Cómo publicar una casa en Cuba sin espantar compradores: errores reales y soluciones
Publicado el 09 Ene 2026
Cómo publicar una casa en Cuba sin espantar compradores
Errores comunes y cómo arreglarlos
Esto lo hemos visto cientos de veces.
Anuncios que parecen adivinanzas.
Casas “en buen estado” sin una sola foto clara.
Precios “por privado”.
Ubicaciones que dicen “cerca de todo”… pero de nada concreto.
Y después la pregunta inevitable:
“¿Por qué nadie me llama?”
La realidad es más simple de lo que parece:
la mayoría de las casas en Cuba no se venden lento por el precio, sino por cómo están publicadas.
En esta guía vas a encontrar, sin muela y sin tecnicismos, qué errores hacen que un anuncio no funcione y cómo corregirlos para ahorrar tiempo, generar confianza y recibir llamadas reales.
La verdad incómoda: el problema no suele ser el precio
Cuando un anuncio no dice lo básico, pasa algo automático: el comprador desconfía y no llama.
No es mala intención, es protección.
En economía esto se conoce como fricción de información: cuando faltan datos importantes sobre un producto, las personas prefieren no tomar decisiones.
En Cuba, donde existen estafas, intermediarios poco claros y anuncios inflados, esta desconfianza es todavía mayor.
Si no das información clara, el comprador no asume el riesgo.
¿Por qué ocurre tanto este problema?
Hay ideas muy extendidas que parecen lógicas, pero en la práctica funcionan al revés:
Muchas personas creen que si no ponen precio, les escribirán más.
Creen que si dan pocos datos, negociarán mejor.
O simplemente no saben cómo estructurar un anuncio claro.
A veces también hay miedo: a que copien el anuncio, a que critiquen el precio o a que intenten estafar.
Todo eso es entendible.
Pero el resultado suele ser el mismo: menos llamadas y más pérdida de tiempo.
Los errores más comunes al publicar una casa en Cuba
No poner precio o decir “por privado”
Cuando un anuncio no tiene precio, el comprador asume que hay algo raro o que perderá tiempo preguntando.
La mayoría ni siquiera escribe.
Poner un precio claro, o al menos un rango, filtra curiosos y atrae a quien realmente puede comprar.
Si el precio es flexible, basta con aclarar que es negociable.
Publicar fotos que no dicen nada
Fotos oscuras, borrosas, de techos, pisos o esquinas no ayudan a imaginar la vivienda.
Las imágenes son lo primero que mira un comprador y, si no entiende el espacio, simplemente pasa al siguiente anuncio.
No hace falta una cámara profesional.
Hace falta luz natural, fotos horizontales y una idea clara por imagen.
Como mínimo, deberían verse: la fachada o entrada, la sala, la cocina, el baño, los cuartos, el patio o azotea si existe y la vista exterior o de la calle.
No decir la ubicación real
Frases como “por ahí cerca” o “zona buena” no generan confianza.
No es necesario dar la dirección exacta, pero sí decir claramente la provincia, el municipio, el reparto o barrio y una o dos referencias reales.
Eso ayuda al comprador a ubicarse y decidir si le interesa seguir conversando.
Decir “en buenas condiciones” sin explicar nada
Esa frase no aporta información real.
Es mucho más útil decir si la casa está impecable, en buen estado, mejorable o si necesita arreglos.
Y mencionar lo que más preocupa al comprador: techo, humedad, agua, electricidad, baño y cocina.
Cuando no se dice, el comprador imagina lo peor.
Descripciones largas llenas de muela
Mucho texto sin datos concretos cansa y confunde.
Una buena descripción puede ser clara y breve si responde a lo esencial:
qué se vende, dónde está, cómo se distribuye, en qué estado se encuentra, qué servicios tiene y cómo contactar.
Contactos que no responden o responden tarde
Quien busca casa no está mirando una sola opción.
Está comparando varias.
Si no hay respuesta rápida o clara, el interés se pierde.
Es importante indicar un horario de contacto y, si es posible, ofrecer al menos dos vías: teléfono y WhatsApp.
Información contradictoria
Decir que la casa tiene tres cuartos y mostrar fotos donde solo se ven dos genera desconfianza inmediata.
Si no estás seguro de un dato, es mejor no ponerlo.
Precios inflados sin justificación
El precio también comunica seriedad.
En un mercado con poca demanda, como el cubano actual, los precios exagerados suelen alargar la venta durante meses o años.
Muchos anuncios terminan vendiéndose muy por debajo de lo que pedían al inicio.
Negociar es normal.
Ofenderse por negociar no ayuda a vender.
No aclarar si hay intermediarios
Una frase tan simple como “soy propietario”, “familiar” o “representante” ahorra discusiones innecesarias y genera transparencia desde el primer contacto.
Señales que generan miedo a estafa
Urgencias raras, pedidos de dinero adelantado, presión para salir de la plataforma o solicitudes de documentos sin un proceso claro son señales que hacen que el comprador se retire.
La seguridad empieza por la claridad.
Qué datos mínimos debería tener un anuncio bien hecho
Un anuncio claro suele incluir:
tipo de inmueble, ubicación concreta, precio o rango, número de cuartos y baños, estado real, servicios básicos, varias fotos útiles, contacto activo, horario de respuesta y una nota honesta sobre la situación del inmueble.
No se trata de dar más información de la necesaria, sino de dar la correcta.
Cómo escribir una descripción sencilla y confiable
Las palabras que más ayudan son las más simples: precio, ubicación, estado, documentación, contacto.
Las que más dañan la confianza suelen ser exageraciones o frases vacías.
La claridad vende más que el adorno.
Un ejemplo simple
Un anuncio que solo dice “Se vende casa, interesados al privado” suele pasar desapercibido.
Un anuncio que explica dónde está la casa, cuántos cuartos tiene, en qué estado se encuentra, qué servicios posee y cuánto cuesta, recibe llamadas reales.
No es magia. Es información.
Antes de publicar, pregúntate
¿Hay precio?
¿La ubicación se entiende?
¿Las fotos muestran la casa de verdad?
¿El estado está explicado con honestidad?
¿El contacto responde?
Si la respuesta es sí, ya estás por delante de la mayoría.
Para cerrar
Publicar bien una casa no es cuestión de suerte.
Es cuestión de claridad.
Cuando el anuncio es claro, el comprador confía.
Cuando el comprador confía, llama.
Y cuando llama alguien que entiende lo que se ofrece, se ahorra tiempo para ambas partes.
En CubanOSS creemos que vender o comprar una vivienda empieza por algo básico: información real, sin muela y sin engaños.
Si esta guía te ayudó, guárdala o compártela con quien esté vendiendo una casa ahora mismo.
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